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Conectar con la experiencia de estar vivo

Publicado por en 9:51 pm a Consciencia | 0 Comentarios

Conectar con la experiencia de estar vivo

Hay una experiencia de estar vivo, y en esta experiencia es donde se encuentra el placer. No en la narrativa mental de lo que soy, o lo que tengo, o lo que tendría que hacer. No en la narrativa mental del sistema, con sus expectativas de futuro y falsa problematización de la realidad. De todo ello hablamos el otro día con Andrés Martín Asuero, experto en mindfulness. Con él tuve el placer de conversar en la Fiesta de la Primavera del Foro de Recursos Humans de Foment del Treball, en el recinto modernista de Sant Pau. Fue una agradable tarde, presidida por Anna Bisart, durante la que hablamos de cómo aumentar la conciencia del momento presente en las organizaciones. Si traemos la atención al momento presente, si no especulamos demasiado con el futuro, no hay estrés ni ansiedad (la segunda causa de baja laboral en Catalunya y España). Una médico me dijo que a pesar de que tenía que visitar muchísimos pacientes al día, si no miraba la agenda, es decir, si atendía en cada momento a la persona que tenía delante, no se estresaba. La clave está en reducir los procesos mentales. No hace falta rumiar tanto. La mente tendría que ser un instrumento a nuestro servicio; no al revés: no ser nosotros esclavos de ella. Se trata de aprender a estar en la experiencia. Lo que no quiere decir, necesariamente, vivir muchas experiencias. Se ha puesto de moda “regalar experiencias” (yo he sido el primero en regalarlas), pero en el fondo no se trata de vivir mucha cantidad de todo, como parece desear el sistema, sino limitarse a vivir, es decir, dejar que la vida se exprese tal cual es. Muchas experiencias, como dice Pablo d’Ors, desplazan e incluso anulan la verdadera vida, que es otra cosa, que está aquí, en nuestro fondo. “La verdadera vida está detrás de lo que llamamos vida”, afirma este escritor. “La cantidad de experiencias y su intensidad solo sirve para aturdirnos. No creo que el hombre esté hecho para la cantidad, sino para la calidad”. La paz está aquí y ahora; también puede estar en el trabajo. ¿Cómo conectar con nuestro fondo, que es paz? Con la respiración. O con nuestro cuerpo. Por eso el otro día, en Sant Pau, doscientas personas terminamos dándonos masajes los unos a los otros, abrazándonos y bailando. Nuestros rostros se transformaron. Como dijo Mikah de Waart, que cerró el acto, ser feliz es una decisión.  ...

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Este Sant Jordi me gustaría mirarte a los ojos

Publicado por en 9:23 pm a Presentaciones libro | 1Comentario

Este Sant Jordi me gustaría mirarte a los ojos

  Este Sant Jordi me haría ilusión mirar los ojos que me leen. Si eres lectora, o lector –o lo serás–, me gustaría mirarte a los ojos. Unos segundos, unos minutos, quizás. Y, después, sólo después, dedicarte mi libro. Aunque La terapeuta llega a este Sant Jordi como el 3r libro de ficción más vendido, y aunque este fin de semana el programa Via Lliure del Canal 33 ha dicho que será uno de los libros más venidos el 23 de abril, mi felicidad, sinceramente, no depende mucho de las cifras abstractas de ventas. Es cierto que me alegro, y me alegraré, si se da la ocasión. Sobre todo por mis editoras y por los libreros, con los que intento hacer piña. Pero lo que yo deseo es vivir intensamente la diada, con los pocos o muchos lectores que se acerquen a las paradas de Barcelona. Intercambiar palabras, silencios, miradas. Hay un momento de La terapeuta en el que el actor protagonista, Héctor Amat, explica como entre el actor y el espectador a veces se establece una especie de comunión. “Ves un par de ojos que te informan de que la comunión se ha producido”. Pues eso. Y si no puedes venir, nuestras mentes, quizás, seguirán enchufadas. Desde la distancia. Es lo que nos permite la literatura. ¡Que tengáis, queridos lectores, un gran Sant Jordi!...

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En nombre de la sinceridad se dicen muchas crueldades

Publicado por en 8:40 pm a Consciencia | 2 Comentarios

En nombre de la sinceridad se dicen muchas crueldades

                      Me ocurre lo mismo que al protagonista de La terapeuta, Héctor Amat: cuando oigo decir a una persona que ella es muy sincera, me pongo a temblar. No por la sinceridad en sí misma, que celebro, sino por lo que suele acompañar a esa frase, que a menudo nos hiere. “En nombre de la sinceridad se dicen todo tipo de crueldades”, afirma Héctor Amat. Es el personaje de una novela, y no hace falta decir que un escritor no tiene que estar de acuerdo con sus personajes. Sin embargo, he intentado que éste y los demás personajes no sólo entretuviesen al lector, sino que le hiciesen pensar; es lo que busco yo, como lector también, en las novelas. El caso es que me pregunto, por lo que se refiere a la sinceridad, si hace falta llevarla hasta el extremo. Si llevásemos la sinceridad hasta las últimas consecuencias, no le daríamos los buenos días a todo el mundo en el trabajo, porque quizá hay alguien que nos cae mal. Si llevásemos la sinceridad hasta las últimas consecuencias, no saludaríamos a todos los vecinos en el ascensor, ni intentaríamos ser agradables con todos los clientes ni saludados. Si llevásemos la sinceridad hasta las últimas consecuencias, tendríamos que decirlo todo. Eso es: decir todos los pensamientos que se nos cruzan por la mente cada día. Los pensamientos útiles, pero también los inútiles y destructivos. Son sólo eso, pensamientos. Pero tenemos 60.000 al día. ¿Por qué no los decimos en voz alta, siendo sinceros como somos? Muchos no tienen razón. Algunos forman lo que el psicoanalista y filósofo Bert Hellinger llama «telarañas mentales». Uno puede engancharse en ellas y convertirse al cabo de un tiempo en su víctima. El mal surge, explica, cuando convertimos el producto de la mera imaginación, que son las telarañas mentales, en el punto de ubicación desde el cual nos arrogamos el derecho de juzgar y condenar a otros. Sobre la sinceridad, dice Bert Hellinger: «Sincero es quien está a la altura de los otros. Ni por encima, ni por debajo de ellos. Los sinceros se tienen afecto mutuo, incluso cuando lo que se dice y se hace con sinceridad pueda ser doloroso y de graves consecuencias». Pero también añade: «Si alguien, al manifestar su sinceridad, niega el respeto, esa sinceridad no es más que apariencia. Por eso hay que estar alerta y mantener una actitud reservada ante esta clase de...

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Por qué las cosas llegan cuando ya no las deseamos

Publicado por en 8:19 pm a Consciencia | 0 Comentarios

Por qué las cosas llegan cuando ya no las deseamos

  ¿Por qué a menudo las cosas llegan cuando ya no las deseamos? El trabajo que llega cuando dejamos de buscarlo. Alguien que nos hace caso cuando ya no le prestamos atención. El problema que se resuelve como por arte de magia cuando hemos tirado la toalla. Cuenta en sus memorias el escritor Luis Racionero cómo las mujeres se le acercan justo cuando ha empezado una nueva relación. Es decir, justo en el momento en que su deseo ya está saciado. Lo mismo suele suceder en una relación de pareja: cuanto más pendientes estamos del otro, más parece alejarse. Y al contrario. Por lo que se refiere al ámbito económico, el tópico lo dice todo: “Dinero llama a dinero”. ¿Por qué las cosas llegan cuando ya no las deseamos? He encontrado algunas respuestas. Un maestro zen dijo: “Si tienes un bastón, te daré uno. Si no lo tienes, te lo quitaré”. La Biblia lo expresa con la siguiente frase: “Al que tiene se le dará”. Y el filósofo Alan Watts lo interpretó a su modo: “Sólo puedes conseguir algo cuando descubres que no lo necesitas. Sólo puedes obtenerlo cuando no lo quieres”. En el fondo estamos hablando del desapego. Una de las leyes espirituales universales. Esta ley dice que para obtener cualquier cosa en el universo físico, debemos renunciar a nuestro apego a ella. No renunciamos a la intención ni al deseo. Sí al interés por el...

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